Cuando sacamos la bici a pasear, cada vez que tenemos que detenernos en un semáforo, paso de peatones, o nos paramos por cualquier motivo, la gente se arremolina a nuestro alrededor y empieza a hacernos preguntas. Aquí tienes las más habituales, y otras que no lo son tanto.

¿QUÉ ES ESO?
Eso es una bicicleta reclinada, o un trike reclinado. Si tiene dos ruedas, es una bici; si tiene tres, un trike. No es ningún engendro diabólico ni tampoco un invento raro. Es sólo una bici… con otro diseño.

¿SERÁ DIFÍCIL DE CONDUCIR, NO?
Igual de difícil de conducir que una bicicleta. Una bicicleta parece fácil de conducir… porque lo has hecho desde que tenías 5 años. Pero cuando tenías 5 años, te costó aprender, y necesitaste ruedines, y te caíste unas cuantas veces, y sin embargo no lo recuerdas como una odisea. Conducir una bicicleta reclinada es igual de fácil, pero no se conduce de la misma forma; tienes que cambiar el chip. Eso es lo difícil. Si ya sabes lo que es el equilibrio, sólo tienes que acostumbrarte a usarlo de otra forma.

¿ES CÓMODA?
Esa es una pregunta que me llama la atención, porque yo nunca he pensado que estar tirado en el sofá pueda resultar incómodo, sino más bien al contrario. En una reclinada, llevas la misma posición que tendrías en el sofá de tu casa con las piernas encima de la mesilla. Sólo te faltan la tele y el mando a distancia. Y aquí toca pedalear, claro.

Si eres ciclista habitual, como si no lo eres, sabrás que después de montar en bici, poco o mucho, el culo duele, o si acaso, se siente molesto, porque la presión de todo el tronco apoya en un punto muy pequeño. Según la posición que lleves, también te puede molestar la postura en la espalda, el cuello o las muñecas. Pero eso no ocurre en una reclinada, porque las reclinadas son bicicletas ergonómicas. No lo olvides.

¿SUBE BIEN LAS CUESTAS?
Sí, suben perfectamente las cuestas. Pero en una bicicleta reclinada no puedes ponerte de pie para pedalear, así que… sería como si subieras una cuesta sentado sobre el sillín. Hay que hacer más fuerza, claro, pero eso no es impedimento, a menos que quieras subir el Kilimanjaro. Con el tiempo, te darás cuenta de que es una cuestión de costumbre, más que una cuestión de fuerza.

¿CORRE MUCHO?
Desde luego. Si te gusta correr, sobre una reclinada irás a gusto. El hecho de no poder ponerte de pie para hacer más fuerza se compensa con una posición más aerodinámica, que reduce la fuerza que tienes que hacer para ir igual de rápido. A velocidades medias-altas, en una reclinada notarás la ventaja que llevas por ir semi-tumbado. La resistencia que ofrece el viento se multiplica por cuatro cada vez que multiplicas por dos la velocidad… y una resistencia de sólo el 60% respecto a la de una bicicleta convencional, no es nada despreciable.

¿SI SE ME ESTROPEA, LA PUEDO ARREGLAR EN CUALQUIER TALLER?
Las bicicletas reclinadas tienen otro diseño, pero los componentes que llevan, si te fijas un poco, son los mismos que los que puede llevar cualquier bicicleta. Es decir, piezas estándar. Solamente algunas piezas como el asiento o el manillar son específicas para estas bicicletas, pero tanto los frenos, como la cadena, los platos o las marchas, son estándar y puedes poner los de la marca que tú quieras. Y, si se te estropea algún componente específico, siempre podemos pedir uno nuevo al fabricante.

UNA BICICLETA RECLINADA, ¿LA PUEDE LLEVAR CUALQUIER PERSONA?
Exactamente igual que una bicicleta vertical. Si puedes montar en una bicicleta vertical, entonces puedes montar en una bicicleta reclinada. Pero, además, en Okocicle vendemos triciclos (reclinados), que son un sustituto estupendo de la bicicleta y además facilitan las cosas a aquellas personas que, por algún problema físico o de coordinación, no puedan guardar el equilibrio o no puedan bajar los pies al detenerse.

¿SON BUENAS PARA LOS PROBLEMAS DE ESPALDA?
No existen informes médicos que demuestren los beneficios para personas con problemas de espalda, pero sí hay un índice importante de personas que, debido a las tensiones que somete a su espalda montar en una bicicleta convencional, han decidido pasarse al mundo de las reclinadas. En un asiento ergonómico en el que la espalda va apoyada no sobre sus propias vértebras, sino sobre toda su superficie, la tensión sobre la espina dorsal es uniforme y mínima.